Bueno chicos, ustedes saben que la materia que forma nuestro universo, la podemos encontrar en tres estados básicos: sólido, líquido y gaseoso.
El sólido lo asociamos
con la mayoría de las cosas que nos rodean, es decir, mesas, sillas, papel, etc. Éstos los relacionamos con la característica de “duros”, o aquellos que no se acomodan al recipiente que los contiene.
El estado líquido lo reconocemos enseguida por su nombre, es decir, los líquidos (agua, bebida, jugo, etc.).
Y por último encontramos el estado gaseoso, en el cual también encontramos referencia directa con su nombre, es decir, los gases, lo cual generalmente asociamos con el aire, vapor, etc.
Estos estados pueden cambiar, transformándose en alguno de los otros, mediante diferentes procesos; el que rescataremos esta vez será el proceso de solidificación o congelamiento, ya que esta estrechamente relacionado con nuestra diversión este verano.
El proceso de solidificación, es el proceso gracias al cual los líquidos, pueden pasar a ser sólidos, esto ocurre debido a una “contracción de partículas”, gracias a lo cual, podemos saborear la existencia del helado. En el caso de este delicioso alimento, sucede gracias al frío que produce el refrigerador, donde las partículas que forman la materia se “aprietan” o “juntan”, y transforman el jugo en una deliciosa y sólida paleta de helado.